Campaña de comunicación de Tajamar con el título de Generación Valor, con un doble objetivo: por un lado, lanzar mensajes positivos a la sociedad, especialmente al mundo educativo. Por otro, aprovechar para explicar de forma atractiva y con un lenguaje moderno el modelo educativo de Tajamar, para que se nos conozca mejor y para que llegue a muchos, porque es un modelo que creemos puede ayudar a otros.
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viernes, 7 de febrero de 2014
viernes, 24 de enero de 2014
Ilusión por el trabajo
La ilusión es una alegría anticipada de
algo que no se tiene, pero que se espera poseer. Es gratificante ver a esos
hombres y mujeres que, de forma habitual, encuentran diariamente motivos para
ilusionarse, para hacer de cada jornada laboral un dia festivo. Son las
personas de temperamento alegre, y parte de esa alegría les viene de su
capacidad de ilusionarse por cualquier cosa.....
El arte de vivir es haber encontrado la
ilusión en cada espera, en lo siguiente, en lo que va a venir, o en lo inesperado visto en positivo. Hace
falta energía, grandeza de ánimo, y firmeza de espíritu para hacer de la vida
algo más que un producto a granel envuelto en papel de periódico. No siempre lo
conseguiremos, pero pienso que debemos apostar por una vida fecundada por la
ilusión: ¡hay que intentarlo!, por ejemplo en el trabajo.
Trabajo puede casarse bien con términos
como obligación, deber, esfuerzo, cansancio; pero puede resultar forzado
relacionarlo con la ilusión. Por fortuna, el binomio trabajo-ilusión puede
conjugarse félizmente. Es más, la ilusión
puede encontrar en el trabajo el carburante que le haga mantenerse más
tiempo presente en la vida del hombre. Hay trabajos que propician una actitud
ilusionante frente a él, suelen ser las actividades calificadas de creativas,
pero también cada uno puede poner algo de sí mismo para que el trabajo más
monótono pueda resultar una realidad vivida con alegría.
Todo trabajo debe tener algo de creativo
y, en la medida que lo tenga, será más fácil que la ilusión tome cuerpo en él.
La creatividad no estriba únicamente en la fabricación de objetos artísticos;
la creatividad se manifiesta también en la forma de resolver los problemas, en
la estratégia para abordarlos, en la búsqueda de otras alternativas, incluso el
trabajo aparentemente más rutinario admite estos recursos creativos que
dinamizan el trabajo y hace sentirse más realizada a la persona que los
ejecuta. El asunto es afrontar, cada día, nuestra tarea con nuevos proyectos,
con nuevas posibilidades,..., al menos, con una "pizca" más de buen
humor.
Eduardo
Martín del Olmo
Yo tengo un sueño
I have a
dream -Yo tengo un sueño. Muchos recordarán el discurso de Martin Luther King
que tuvo esa cantilena. Corría el 1963 y el líder de color, encaramado en las
escaleras del monumento a Lincoln, hablaba ilusionado e ilusionando sobre la
igualdad de derechos de los de su raza con los restantes norteamericanos. Un
sueño realizado sustancialmente, incluso hasta lograr uno de ellos la
presidencia del país. Sin dormir, se colapsaría la vida. Sin soñar, se adormece
la existencia.
Yo también
tengo un sueño: para nuestro país y para este mundo globalizado. Pero pienso
más en España porque es lo inmediato y por algunas características
propias. Deseo vivir en una nación libre, realmente libre.
Hablo desde una instancia moral, no política, aunque ésta tenga mucho juego en
la libertad. Para comenzar juzgando ese predio, casi se limita a votar cada
cierto tiempo. Y elegimos generalmente al primero de una lista, muy probablemente de otra circunscripción.
Sueño con más participación ciudadana, con más sociedad.
Es cierto
que la libertad política incluye más asuntos, por ejemplo, la libertad de
pensamiento y expresión, la religiosa, la de los padres a elegir el modelo de
educación que desean para sus hijos, la sindical, etc., a una vivienda digna.
Pero no acaban de ser cabales. Sueño con políticos, empresarios, sindicalistas,
sociólogos, pensadores, curas, etc., que
busquen la verdad y el bien de las gentes. Con un país sin paro soñamos todos,
pero tal vez descuidamos la parte que honradamente corresponde a cada uno para
conseguirlo.
Sueño con
una judicatura, una policía y un etcétera que desconozco dedicados a lo suyo -seguro que la mayoría lo
hace- en lugar de realizar un trabajo mediático injusto. Todo se filtra, dando
lugar a indefensión, a calumnia, a difamación, a falta de seguridad jurídica,
etc. Por ahí deseo continuar soñando porque vivimos con el sobresalto diario de
noticias filtradas -lo llamamos periodismo de investigación- que, en no pocas
ocasiones, originan daños a la sociedad, a personas o familias concretas. Sueño
con unos medios de comunicación libres, respetuosos con la libertad ajena,
veraces.
Sueño con
una libertad de expresión más igual porque mientras se toleran asuntos como los
citados, es prácticamente imposible, por ejemplo, criticar la ideología de
género salvo que se desee ser mártir, o de llamar violencia doméstica, machista
o feminista, según los casos, a lo que, precisamente por esa ideología, hay que
denominar violencia de género. Sueño con que se pueda hablar de castidad o de
la belleza de llegar virgen al matrimonio sin ser perseguido por los insultadores
de turno. Tendríamos una sociedad realmente abierta y menos hosca.
Sueño con
gobernantes dedicados al bien común en serio, en lugar de mirar al propio. Dijo
Margaret Thatcher -no es la Biblia- que no era una política de consenso sino de
convicción. Es matizable, pero vale la
pena mirar las propias convicciones y las de los votantes. ¿Existen ideas fuertes
en esta sociedad del pensamiento débil y del relativismo? Me parece irreal que la presencia de
certidumbres engendre intolerancia. Más bien está siendo causa de fanatismo eso
que se suele llamar el pensamiento dominante impregnado de género, relativismo,
laicismo y juicio débil, porque, ¡ay de ti! si no admites tales
"dogmas". Pero las convicciones evitan la corrupción. Otro sueño. Y cada uno a opinar
como quiera, pero evitando imposiciones.
Sueño una sociedad desmarcada de lo política o
socialmente correcto, capaz de expresar lo
que realmente piensa, si es que esa tarea no continua siendo una "funesta
manía". La funesta manía de pensar viene evitada porque los medios de opinión
son con harta frecuencia medios de adoctrinamiento, porque el sistema educativo
no ayuda a la reflexión, porque la cultura de la imagen hace difícil la
especulación... Ahora se especula jugando al fútbol o se está en estado de
gracia metiendo goles. Se ha repetido que los españoles somos demasiado
improvisadores, pero ni eso es posible
porque todo lo entregan digerido, hasta
las hazañas del famoseo en programas mugres. que devastan la cultura.
Sueño con
una libertad religiosa, no basada en
la ridiculización de la fe católica.
Este aspecto positivo del libre albedrío es principalmente inmunidad de coacción respecto a temas de conciencia y religión,
siendo el orden público su único límite. En muchas ocasiones, la Iglesia
Católica ha solicitado perdón por sus momentos oscuros. Sueño con que lo soliciten
muchas más personas, otras religiones, partidos políticos totalitarios que
hicieron purgas terribles, y sindicatos coligados. Sueño con partidos
políticos, sindicatos y afines al gobierno que no tengan el llamado dinero
público como propio y, sin ser los dueños, lo nieguen a los excluidos de sus
circuitos.
Sueño con
que se pueda hablar de ley natural sin escándalo de intelectuales a la moda, que saben muy bien que eso exige
pensar en la existencia de Dios y en la dependencia del hombre respecto al
Creador, vínculo que estimo como mejor garantía para respectar la dignidad y libertad de la
persona. Sí, persona mejor que ciudadano, porque dice más, porque apunta a lo
más específico del ser humano individual. Persona habla de intimidad,
creatividad, libertad, donación. Y por eso, de inviolabilidad.
Publicado en Las Provincias el 23.04,2013
Despertar
La
pequeña se miraba las uñas y dudaba entre el rouge magnetic y el rouge allure del juego de cosmética. Su hermano,
dos años mayor, se impacientaba con la lentitud del Pentium IV para cargar el
simulador de operaciones bursátiles. En la cocina la madre acunaba a una
muñeca, mientras el padre hacía formar el séptimo de caballería bajo la cama.
Baltasar
rodeó por los hombros al joven paje, que contemplaba las escenas con los ojos
como platos.
-Lamento
que hayas tenido que enterarte de este modo, -le dijo. A mí también me costó
encajarlo: sí, los niños son los padres.
José Manuel Mora
José Manuel Mora
Pensar compensa
Es tal la cantidad de mensajes que recibimos a diario, y con tal rapidez, que difícilmente hay tiempo para reflexionar sobre lo que está pasando a nuestro alrededor y en nuestro interior. Lo grave es que, cuanto más aumentan los mensajes, más se consolida la ignorancia, porque la corriente continua de ideas trae consigo la sensación, pero no la realidad.
Noticias, conocimientos, estimaciones,
modelos,... van acumulando en nosotros impresiones y, por no dedicar tiempo a
pensar, lo que parece que nos acerca a la realidad, nos aleja. Convicciones que
parecían sólidas acaban desvaneciéndose, y la inestabilidad en la conducta hace
acto de presencia. Acabamos apartando la mirada de "la" verdad, para
vivir de sensaciones: firmamos, de ese modo, el acta de defunción de una vida
coherente.
Pensar es necesario: nos va en ello la
coherencia de vida. Entre los consejos que Ortega y Gasset dió a Julián Marías,
hay uno que me parece especialmente práctico: "Acostumbrese a pensar todos
los días un rato, aunque sean diez minutos. No leer, no tomar notas, sino
pensar. Es fatigoso, pero ya verá que bíceps
se le ponen". Y es que, pensar compensa: pensar es intentar dar con la
verdad y conseguirlo. Y la verdad es entre los bienes del hombre, el mayor.
Eduardo Martín del Olmo
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