El próximo martes, día 8 de marzo de 2016 a las 19:30 tendremos en el Centro Cultural Las Claras la siguiente mesa redonda del ciclo "4 miradas críticas a la actualidad"
Tenemos dos ponentes de lujo que nos aportarán toda su experiencia.
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martes, 1 de marzo de 2016
lunes, 29 de febrero de 2016
Educación y autoridad
Publicado en La Opinión el jueves, 25 de febrero de 2016
Los frecuentes casos de agresiones a docentes de enseñanzas medias movieron a las Administraciones públicas a ofrecerles una cobertura legal. Ya ha habido sentencias condenatorias a padres por faltas y agresiones contra docentes. Pero a nadie se le oculta que el problema es más hondo y surge de una crisis que afecta a nuestra arquitectura social.
Ocurre a veces que transformamos en leyes las costumbres cuando han dejado de serlo, y ése es el caso: que socialmente hace tiempo que los maestros dejaron de ser respetados en el sentido pleno y social de esa expresión. Los excesos autoritarios de las sociedades tradicionales y cerradas nos movieron a buscar fórmulas nuevas y a redefinir el papel del educador en el contexto de las sociedades democráticas y participativas. Además hubo cierto regusto en desvestir al maestro de sus ropajes venerables y mostrarlo expuesto como un trabajador más cuyos problemas laborales resultaban ciertamente acuciantes.
La avalancha de innovaciones pedagógicas - casi siempre maltraídas por las sucesivas reformas educativas- que postulaban una devolución al educando de su protagonismo frente al ‘opresivo’ y tradicional ‘dirigismo’ del maestro, así como las supuestas suprimir los sistemas de evaluación y superación de niveles, han terminado por desconcertarnos a todos y, sobre a todo, a padres, alumnos y maestros. Por último, la eliminación y el escarnio de cualquier aspecto disciplinar en la educación sincronizaba la escuela con la nueva sensibilidad pública dominante que excluía de la organización familiar todo atisbo de autoridad paterna y, por supuesto, de cualquier clase de ‘violencia educativa’.
Hemos llegado al punto no ya de que un cachete paterno sea perseguido de oficio por el diligente ministerio fiscal, sino de que los abusadores denuncian la violación de la intimidad de sus víctimas cometida por sus padres al curiosear las imágenes pornográficas con las que acosaban al menor. Y todos hemos respirado con alivio cuando el juez ha desestimado el recurso del abusador y no ha reprendido a los padres fisgones, porque nada aseguraba que se resolviera así. También en lo educativo muchas de las reformas han adolecido del más elemental sentido común, pero en cualquier caso, entre unas y otras se nos olvidó lo que le daba a los maestros ese ascendiente que llamábamos autoridad: la pasión por sus alumnos.
El hecho de que una persona se ponga al servicio de los que tienen que crecer para colaborar con ellos e indicarles el camino con el buen ánimo (a veces, compatible con el mal humor) del que disfruta haciéndolo, es un hecho tan gratuito como afortunado que genera por sí solo la gratitud que deja obligados a padres y alumnos, y que es la fuente moral de la autoridad del educador. Es simple pero no es fácil. Y con frecuencia los padres lo ponemos más difícil todavía porque confundimos lo que sólo cabe esperar con lo que tenemos el derecho de exigir. Tenemos derecho a que nuestros hijos sean bien educados y adquieran un determinado nivel de conocimientos, y en términos generales a que se les trate bien y con atención. Pero no tenemos derecho -porque se trata de algo que no se puede exigir- a que el maestro sienta el crecimiento de sus alumnos como suyo propio y haga del crecimiento de nuestros hijos objeto de su desvelo personal. Semejante implicación es algo completamente gratuito, una vocación que sólo se reconoce adecuadamente mediante una rendida gratitud. Y, sin embargo, es esto último lo que sostiene el régimen de autoridad en el que es posible enseñar.
A mi juicio es la ingratitud de los padres lo que desautoriza a los maestros. Como es evidente no me refiero a hechos puntuales de ingratitud, sino a una disposición básica de la existencia que nos hace creer que tenemos derecho a todo. Sin embargo, aunque lo necesario se puede y debe exigir, lo definitivo es más bien un exceso de alguien que libremente convierte su oficio en un asunto personal y que resulta insustituible, especialmente cuando se trata de la tarea de enseñar a niños y jóvenes. Hemos abominado de una cultura de la gratitud por otra de derechos y exigencias y nos hemos creído que asegurando aquello que podemos exigir lograremos suprimir la necesidad de lo que sólo nos cabe agradecer.
Pero no es así, y al menos en educación sucede que sólo si las personas hacen mucho más de lo que es su estricta obligación las cosas funcionan como debieran. Para ser maestro es necesario involucrarse personalmente en el oficio de enseñar. La insolente suficiencia con la que los padres bien aderezados de derechos nos acercamos a los maestros y su consiguiente falta de ascendencia sobre nuestros hijos, secuestra la posibilidad de lo mejor de la educación: el mutuo hallazgo entre quién tiene que crecer y quién siente esas potencialidades ajenas como labor y pasión propia. Los padres no lo podemos exigir pero lo podemos fomentar, incluso nos cabe hacer invitaciones para que ocurra mediante una expectación respetuosa de los frutos del trabajo del maestro.
La palabra autoridad procede del latín auger que significa ‘hacer crecer llevar a su auge’. Ser maestro es propiciar el auge ajeno, cultivarlo y pro-curar que no crezca torcido lo que podría haber crecido alto y erguido. Mientras que el poder se tiene evitando que otros te lo quiten, la autoridad solo se consigue si otros te la dan. Así que si los maestros no tienen ya autoridad no es a ellos, no al menos principalmente, sino a nosotros a quienes hay que mirar. Pero quitársela es tanto como despojarles del poder de hacer crecer. Desde luego que hay maestros que no merecen ese nombre ni la autoridad que le corresponde, y su responsabilidad es tremenda. Dudo mucho que nuestro sistema educativo pueda regenerarse sin la salida de cuantos lo convierten en un varadero de frustraciones personales. Pero me temo que somos más los que le sustraemos a la educación su propio aliento disminuyendo lo que nos atrevemos a esperar de los maestros y, de paso, de los alumnos, nuestros hijos. Pocas miopías sociales y paternas resultan tan autolesivas como la ya cronificada desautorización del maestro.
Higinio Marín
domingo, 21 de febrero de 2016
El individualismo contemporaneo y la crisis de la familia
De
la conferencia “La familia y el contexto antropológico-cultural”

Desde
una perspectiva filosófica, vamos a considerar un momento la evolución y la
fuerte sacudida que ha experimentado el matrimonio y la familia; principalmente
durante el último medio siglo, desde la “revolución sexual” de los años
sesenta, en nuestro contexto cultural, es decir, en las sociedades
post-tradicionales del mundo occidental, que están fuertemente marcadas por la
secularización, el relativismo moral, y la multiculturalidad, y sometidas a
cambios tecnológicos profundos y muy rápidos que han transformado nuestra forma
de vida. Pienso que, en Occidente, el individualismo
–como mentalidad y estilo de vida– es una de las claves principales para poder
comprender esta crisis y la actual fragilidad del amor conyugal y de la
familia.

El
individualismo contemporáneo ha sido interpretado con gran lucidez por el
filósofo canadiense Charles Taylor y
otros pensadores de la corriente comunitarita
en su interesante controversia con el pensamiento liberal. Estos pensadores han subrayado el valor de la comunidad en la configuración de nuestra
identidad personal y colectiva, también en sociedades con una creciente
diversidad cultural, como la nuestra. Por otra parte, los filósofos de la
amplia corriente personalista, de
acuerdo con la tradición clásica y medieval, consideran que la persona humana
existe siempre en relación y es
constitutivamente comunitaria. En
cierto sentido, el tú es anterior al yo: el yo se constituye y toma conciencia
de sí en relación al tú. Por eso, la familia, como comunidad (natural) de amor
y de vida, primera comunión de personas
e institución pre-política, está presente desde el principio en todas las
culturas y civilizaciones.
Por
su parte, el filósofo norteamericano MacIntyre,
reinterpretando la tradición aristotélica y medieval, ha rehabilitado las
nociones clásicas de comunidad y de virtud, viendo un mismo hilo conductor de Aristóteles a san Benito de Nursia, y ha subrayado asimismo la necesidad de
contextos comunitarios que promuevan el crecimiento en las virtudes y estimulen
la búsqueda de la excelencia. En este terreno, la familia juega un papel
decisivo e insustituible.
Ya
en 1981, Juan Pablo II, “el Papa de
la familia”, afirmaba: «En los países más ricos, el excesivo bienestar y la mentalidad
consumista, paradójicamente unida a una cierta angustia e incertidumbre ante el futuro, quitan a los esposos la
generosidad y la valentía para suscitar nuevas vidas humanas; y así la vida –en
muchas ocasiones– no se ve ya como una bendición,
sino como un peligro del que hay que
defenderse»
Así
pues, en nuestro contexto cultural, podemos constatar «el aumento de un
individualismo exasperado que degrada los vínculos familiares, haciendo
prevalecer la idea de un sujeto que se construye (a sí mismo) según sus deseos,
privando de fuerza a todo vínculo»
También
observamos una tremenda contradicción
cultural acerca de la familia. Por un lado, entre nosotros, «el matrimonio
y la familia gozan de gran aprecio y sigue dominando la idea de que la familia
representa el puerto seguro de los
sentimientos más profundos y gratificantes. Por otro lado, (…) las tensiones
provocadas por una exacerbada cultura individualista de la posesión y el goce
generan, en el interior de las familias, dinámicas de intolerancia y agresividad»
La
vía para superar esta contradicción y el antídoto
contra las secuelas nocivas del individualismo (más o menos exacerbado) es el
cultivo y cuidado de las relaciones
interpersonales en todos los ámbitos de la vida; de un modo especial, en la
familia, porque ella nos proporciona el clima de confianza y seguridad
necesario para que todos –desde los niños hasta los abuelos– podamos comunicar
nuestra intimidad, sabernos
comprendidos y encontrar el apoyo y consejo necesario para seguir adelante. Por
mucho que nos alejemos del hogar, la familia es «el lugar al que (siempre) se
vuelve» y donde cada uno es (o debería ser) aceptado y amado
incondicionalmente.
domingo, 14 de febrero de 2016
“La justicia como motor social y económico de una sociedad avanzada”
Jueves, 18 de Febrero de 2016 a las 20,15h en el Real Casino de Murcia (Salón de Actos)
“La justicia como motor social y económico de una sociedad avanzada”
¿Crees que puede haber justicia sin
igualdad?
¿Te quedas indiferente ante el dato que
el 2% de la población posee más que el 98% restante?
¿Sabes cuál ha sido la respuesta del
Papa Francisco al respecto?
“El Papa Francisco ha pedido:
1. A los gobiernos una profunda redistribución de la riqueza como expresión de
la solidaridad y de la justicia entre seres humanos.
2. Y,a todos los ciudadanos del planeta que cambiemos nuestro estilo de vida, que
dejemos de derrochar y pensemos más en
los más débiles.”
Estas y otras cuestiones relacionadas con la “La justicia como motor social y económico de una sociedad avanzada” serán analizadas y debatidas en la Mesa Redonda que el Grupo de Estudios de Actualidad de la Región de Murcia ha organizado en torno a la Encíclica Laudato Si del Papa Francisco. Con ello pretendemos dar a conocer su contenido y generar un espacio de diálogo que nos permitan debatir sobre el tema.Juan Miguel Molina
martes, 12 de enero de 2016
PRESENTACIÓN DEL CICLO "Cuatro Miradas Críticas a la Actualidad Española 2016"
DESAFÍOS DE LA FAMILIA MODERNA
La historia demuestra que el concepto de
familia no es una construcción estática, por el contrario, ha cambiado a lo largo del tiempo y sigue
modificándose. Se trata, por lo tanto, de una construcción cultural, que sufre
alteraciones a medida que la malla social se torna compleja.
Puede decirse que, hasta mediados del
siglo pasado, el modelo familiar de los distintos países incluido el nuestro,
compartía una serie de características
comunes que sin embargo empezaron a
modificarse en las últimas décadas del siglo XX, de manera drástica e
irreversible.
La familia, en los tiempos actuales, ha sufrido
quizá como ninguna otra institución, la acometida de las transformaciones
amplias, profundas y rápidas de la sociedad y de la cultura que va degradando
el sentido de todo.
Muchas familias tradicionales viven en una
situación estoica, permaneciendo fieles a los valores que constituyen el
fundamento de la institución familiar. Otras, se sienten inciertas y
desanimadas de cara a su cometido, e incluso en estado de duda o de ignorancia
respecto al significado último y a la verdad de la vida conyugal y
familiar. Unas más, ya perdieron toda brújula moral y se permiten cualquier cosa por
degradante que sea para sus miembros. Otras, en fin, a causa de
diferentes situaciones de injusticia, sobre todo económicas, se ven
impedidas para realizar y cumplir sus derechos fundamentales.
Ante esta situación y aprovechando la
celebración del Sínodo sobre la Familia promovido por el Papa Francisco, El
Grupo de Estudios de Actualidad de la Región de Murcia ha organizado el 6º
Ciclo de Cuatro miradas críticas sobre la actualidad española 2016 con el
títuloDesafíos de la familia moderna, a fin de analizar, reflexionar y debatir sobre La familia para
buscar soluciones y hacer frente a los retos planteados.
Grupo de Estudios de Actualidad
Programa
Viernes,
22 de enero de 2016
“LA
FAMILIA Y EL CONTEXTO ANTROPOLÓGICO-CULTURAL”
Higinio Marín Pedreño
Prof. Titular de Filosofía. Universidad
CEU Cardenal Herrera(Valencia, Elche)
Javier García-Valiño Abós
Doctor
en Filosofía. Prof. IES Valle de Leiva
(Alhama de Murcia)
Moderador: Antonio José Crespo
Grupo
de Estudios de Actualidad
“EL
DESAFÍO DE LA POBREZA Y LA EXCLUSIÓN SOCIAL”
Milenko Bernardic Cvitrovic
Profesor
IES Los Alcázares
Natalia Conesa Aniorte
Directora
del Banco del Tiempo de San Javier.
Moderador: Enrique Poblet Martínez
Grupo
de Estudios de Actualidad
Miércoles,
18 de mayo de 2016
“EL
COMPROMISO SOCIOPOLÍTICO CON LA FAMILIA”.
Mariano Montesinos Barceló
Químico
industrial (U. Complutense de Madrid) y Abogado.
José María Cerrada
Presidente
Asociación de Orientación Familiar Alquibla
Moderador:
Eduardo Martín del Olmo
Grupo
de Estudios de Actualidad
Miércoles,
22 de junio de 2016
“REALIDAD
SOCIAL DE LA FAMILIA DEL SIGLO XXI”
Dionisio Roda y Roda
Doctor
en Derecho. Especialista en Derecho de Familia.
Javier Alcalá Jara
Abogado
Moderadora:
Macarena Perona
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